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La adenomiosis es la invasión del miometrio por glándulas y/o estroma endometrial. Esta afección es más frecuente en mujeres que han tenido hijos que en las que no los han tenido y, en general, aparece entre los 40 y 70 años de edad. Esta entidad fue descrita por primera vez en 1860 por Rokitansky, quien observó una afección en la que las glándulas endometriales del estroma muscular hiperplásico invadían la pared uterina; la naturaleza del crecimiento en estas áreas sugería cambios sarcomatosos.

En 1896, Cullen propuso el término de “adenomiosis” y posteriormente publicó una revisión de 54 casos de lo que hoy podría reconocerse como adenomiosis.

Aunque a menudo se denomina endometriosis interna, la adenomiosis se presenta simultáneamente con endometriosis en menos del 25% de las pacientes. Las glándulas tienen un aspecto histológico similar al de las encontradas en la parte basal del endometrio, por lo que habitualmente no sufren los cambios proliferativos y secretores asociados a la producción hormonal cíclica del ovario. El diagnóstico se basa en el hallazgo de estas glándulas por debajo de la superficie endometrial, dentro de la capa muscular uterina.

Prevalencia

En los trabajos publicados se encuentran tasas de prevalencia muy variables. La adenomiosis se diagnostica habitualmente de manera accidental durante el estudio anatomopatológico de muestras quirúrgicas, por lo cual la prevalencia se refiere directamente a este tipo de investigaciones. Puede afectar a más del 60% de las mujeres de 40 a 70 años.

Patogenia

Guarnaccia describió como, a lo largo de los años, se han propuesto cuatro teorías principales para explicar la adenomiosis: herencia, traumatismos, hiperestrogenismo y transmisión vírica. La hipótesis más aceptada es que unas concentraciones altas de estrógenos estimulan la hiperplasia de la capa basal del endometrio, con lo que provocan la rotura de la barrera que separa el endometrio y el miometrio. El estroma y, en consecuencia, las glándulas, comienzan a invadir el miometrio siguiendo el recorrido de menor resistencia; en la mayoría de los casos, este crecimiento es adyacente a los canales linfáticos y vasculares. La razón para que se produzca este crecimiento hacia el interior podría ser un factor mecánico como el parto o un legrado.

La inflamación crónica también podría dañar los bordes que separan el endometrio y el miometrio y facilitar la migración interna del endometrio.

En el tejido del adenomioma siempre hay receptores estrogénicos, aunque de peor calidad que los encontrados en el miometrio normal. Si hay receptores de progesterona, se encuentran en un número menor que en el endometrio normal.

Anatomía patológica

Hay dos formas de adenomiosis:

•        diferenciada

•        difusa (más frecuente).

Se pueden afectar las paredes tanto anterior como posterior del útero, aunque la enfermedad es más probable en la pared posterior. En su forma difusa no hay áreas encapsuladas de adenomiosis. El útero aumenta de tamaño simétricamente hasta tres veces su tamaño normal (aproximadamente, el tamaño que tendría en la semana 14 de gestación). La superficie de corte tiene un aspecto esponjoso y hace protrusión convexa.

Un criterio estándar de diagnóstico es la presencia de glándulas y estroma endometrial a 3 mm o más de la capa basal del endometrio. Histológicamente, las glándulas siguen un patrón inactivo o proliferativo.

Patología ginecológica asociada.

La adenomiosis aparece raramente como un hallazgo aislado. Hasta el 80% de los úteros adenomióticos se asocian a afecciones tales como leiomiomas, hiperplasia endometrial, endometriosis peritoneal y cáncer de útero. La hiperplasia endometrial es frecuente.

El diagnóstico puede ser muy difícil en los casos, poco frecuentes, en los que se desarrolla un adenocarcinoma. No hay síntomas ni tampoco una herramienta diagnóstica, aparte de la histerectomía; no obstante, Woodruff y cois, han encontrado células malignas en los frotis cervicales de estas pacientes. También hay varias publicaciones de una prevalencia alta de adenomiosis en pacientes con cáncer de endometrio aunque no hay datos que indiquen que la adenomiosis predispone a la degeneración maligna.

Diagnóstico clínico

El perfil citado con mayor frecuencia de síntomas de adenomiosis incluye
la tríada de hemorragia uterina anormal, dismenorrea secundaria y aumento de tamaño del útero. Con menor frecuencia se presentan otros síntomas como dispareunia y dolor pélvico. No obstante, ninguno de estos síntomas es patognomónico de adenomiosis. Como esta afección se acompaña con frecuencia de otras patologías pélvicas, a menudo es difícil atribuir los síntomas exclusivamente a esta enfermedad. Además, hasta el 35% de las pacientes afectadas puede estar asintomático.

Ahora procedemos a estudiar los diagnosticos de la Adenomiosis en: https://www.dragiinfo.com/estudios-diagnosticos-de-la-adenomiosis/

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