Dragiinfo

Hemos decidido crecer en tu mente…

La técnica quirúrgica utilizada para tratar el dolor pélvico dependerá de la zona en que se produzca el mismo.

Suspensión uterina.

Se realiza habitualmente para prevenir la recurrencia de las adherencias en el fondo de saco y disminuir la dispareunia por una endometriosis central. Corrige la retroversion fija del útero y permite un mejor acceso de las trompas de Falopio al saco de Douglas.

Ablación laparoscópica del nervio uterosacro (LUNA).

Este procedimiento es útil para aquellas pacientes que tienen una dismenorrea central significativa, pero no para las que tengan dolor pélvico lateral o dolor de origen gastrointestinal o urinario. Tampoco es útil para el tratamiento de la infertilidad y no deberá realizarse si la anatomía de los uréteres y del fondo de saco no está clara.

En 1989, Ruggi realizó la primera interrupción de los ligamentos úterosacros. En 1955, Doyle estudió en un ensayo fundamental los resultados de la transección vaginal o abdominal de los ligamentos uterosacros como tratamiento de la dismenorrea y encontró que más del 70% de las pacientes apreciaba un alivio del dolor. En un estudio controlado doble ciego en el que se utilizó electrocoagulación, Lichten y Bombard describieron un alivio significativo del dolor menstrual en 9 de 11 pacientes sometidas a un procedimiento de LUNA comparadas con ninguna de las que se sometieron a una laparoscopia diagnóstica únicamente. En 1989, Sutton demostró una tasa de mejoría del 86% en 100 mujeres con endometriosis y del 73% en 26 mujeres con dismenorrea primaria después de la cirugía laparoscópica y LUNA.

Estudio del tratamiento mediante laparoscopia ele la endometriosis y del dolor pélvico.

Es bien sabido que no existe ninguna correlación entre la clasificación de la endometriosis de la ASRM y el dolor pélvico. Sutton y cois, realizaron el primer estudio aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo en pacientes con endometriosis en estadio I, II o III en la laparoscopia. El comité de revisión del centro excluyó a las pacientes con enfermedad en estadio IV porque pensaban que no era ético retirar el tratamiento de las pacientes en este estadio. A continuación, las pacientes se asignaron aleatorizadamente para recibir una laparoscopia directa con extracción de líquido peritoneal o ablación con láser de todas las lesiones visibles y ablación del nervio uterosacro. Las pacientes y las enfermeras se mantuvieron en ciego con respecto al procedimiento que se había realizado.

Es muy interesante que tres meses después no hubiera diferencias en el
dolor entre ambos grupos. A los seis meses, el 63% de las pacientes que se
habían sometido a una LUNA apreciaba el alivio de los síntomas, mientras
que sólo el 23% de las pacientes que se habían sometido al procedimiento
diagnóstico solo se encontraban mejor. Sólo el 38% de las pacientes con enfermedad en estadio I mejoró después de la intervención quirúrgica mientras que el 69 y el 100% de las pacientes con enfermedad en estadio II y III habían mejorado, respectivamente. Cuando se siguió a estas mujeres hasta un año después, el 56% aún refería cierto alivio y el 44% aún padecía dolor a pesar de la intervención quirúrgica más agresiva. La conclusión es que más del 40% de las pacientes seguirá teniendo dolor después de la cirugía agresiva y que la cirugía debe considerarse como citorreductora y paliativa y no como curativa.

Neurectomia presacra.

Este procedimiento se utiliza para tratar a las pacientes que tienen dolor pélvico en la línea media. Se puede realizar mediante laparotomía o laparoscopia, aunque este último procedimiento es más exigente. No hay indicios de que este procedimiento mejore la fertilidad o afecte a la menstruación.

La neurectomia presacra

Mediante laparoscopia se realiza utilizando un laparoscopio de alta resolución y una cámara de video. Habitualmente se utilizan cinco lugares de punción con un retractor en abanico para desplazar el colon rectosigmoide. Se identifican, liberan y elevan los haces nerviosos presacros.

Para la escisión se utilizan varias técnicas, incluida la ligadura con sutura tipo endoloop con la escisión de los haces nerviosos interpuestos, la cauterización bipolar de los haces nerviosos con resección del segmento interpuesto o una combinación del bisturí eléctrico bipolar y el láser de Nd-YAG. Las principales complicaciones son la hemorragia desde vasos sacros de la línea media o vasos mesentéricos inferiores y la lesión de uréter, aunque se han descrito otros problemas como disfunción vesical, estreñimiento y sequedad vaginal, además de partos indoloros. La tasa de éxito global del procedimiento es mayor del 50%.

La laparoscopia de revisión es un procedimiento adecuado para pacientes que se han sometido a una laparoscopia para la resección de la endometriosis o que tienen dolor residual. Habitualmente se programan varias semanas después de la cirugía inicial para comprobar si se pasó por alto alguna mancha de endometriosis y permite separar las adherencias de novo que todavía tienen una consistencia relativamente débil. También da la oportunidad de evaluar el pronóstico de la fertilidad. Tratamiento laparoscópico de la endometriosis vesical e intestinal. Estas
técnicas se utilizan en centros especializados. Nezhat y cois, han descrito recientemente el tratamiento laparoscópico de 15 pacientes con endometriosis infiltrante de la vejiga, con un gran éxito.

A continuación procedemos a estudiar la cirugía radical: https://www.dragiinfo.com/cirugia-radical/

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

This div height required for enabling the sticky sidebar