Dragiinfo

Hemos decidido crecer en tu mente…

La fusión es una reacción termonuclear en la que dos núcleos livianos (núcleos de átomos de elementos de masa pequeña) se combinan a temperaturas extremadamente elevadas para dar origen a nuevos elementos con masas mayores y liberación de enormes cantidades de energía. Para que dicho proceso se produzca se necesitan temperaturas del orden de 100 millones de grados centígrados; semejante cantidad de energía sólo se puede extraer del proceso de fisión nuclear, es decir, el calor que proporciona la bomba atómica.

Este es el fundamento de la monstruosa bomba termonuclear, miles de veces más mortífera que la minimizada bomba atómica, por si fuera poco, ya que la cantidad de calor que se libera sobrepasa los límites de la mente humana. Basta con decir que en las únicas partes del universo donde se produce tal proceso es en las estrellas. La bomba termonuclear no tiene límites de masa crítica y poder destructivo, la brutal cantidad de energía que se desprende se mide, no en kilotones, como en la bomba de fisión nuclear, sino en cientos de megatones.

La explosión subterránea de una bomba de hidrógeno de tan sólo 100 kilotones puede producir un cráter de 90m de profundidad y 390m de ancho y levantar unos 12 millones de toneladas de tierra; este poder destructivo queda minimizado con el de las actuales bombas, capaces de hacer desaparecer de la faz de la Tierra una isla entera como Margarita. Para formarnos una idea del poder destructivo de tan diabólicos artefactos bélicos basta con señalar que actualmente existen bombas de más de 800 megatones, que generan temperaturas de varios millones de grados (1 megatón es igual a 1 000 kilotones, es decir, a un millón de toneladas de TNT), y que si se produjese una explosión sobre Caracas o Maracaibo, de una bomba de 10 megatones, con toda seguridad aniquilaría a todo ser viviente dentro de un círculo de 6 500m de diámetro. Bastarían dos o tres bombas de tal poder destructivo, adecuadamente colocadas, para carbonizar por completo ciudades enteras como Barquisimeto (desde el bosque Macuto hasta la vía del tren y desde la avenida Los Leones hasta el Obelisco), Mérida (desde la Vuelta de Lola hasta la urbanización Carrizal y desde el río Chama hasta la otra punta), Valencia, Maracay, Barcelona, San Cristóbal, Cumaná, Maturín, Puerto Ordaz, Ciudad Bolívar y Porlamar.

Energía Asociada

La cantidad de energía asociada a los cambios de fase es muy pequeña en comparación con la cantidad de energía asociada a los cambios químicos y el de éstos, a su vez, es más pequeña que la asociada a las reacciones nucleares. Ello se debe a que en los cambios de fase la energía procede de la ruptura de enlaces intermoleculares, en las reacciones químicas procede de la ruptura de enlaces intramoleculares y en las reacciones nucleares procede de la ruptura de los enlaces nucleares y de la interconversión de materia en energía.

En la actualidad existen más de 55 000 bombas nucleares en el planeta, casi todas más poderosas que las que destruyeron durante la segunda guerra mundial a las ciudades de Hiroshima y Nagasaki. En la ex-ünión Soviética existen más de 27 000 armas nucleares; tan sólo Rusia posee 19 000, Ucrania 4 000 y Bielorusia 1 250; aproximadamente:

¡55 000 armas nucleares!

De ellas, una tercera parte son armas estratégicas, diseñadas para ir desde el territorio de una superpotencia al de otra. Por ejemplo, un solo submarino nuclear estratégico norteamericano tiene suficientes ojivas, apuntando independientemente, como para destruir entre 160 y 192 ciudades rusas: ¡un solo submarino estratégico! La gravedad de los efectos de la detonación de una bomba nuclear depende de si ésta se produce al impactar la litosfera o en la atmósfera, y abre una brecha al romper la capa de ozono.

En el primer caso, los efectos de los primeros minutos subsiguientes a la explosión van desde la destrucción de edificios, causada por la onda explosiva en el punto cero, hasta quemaduras. Imaginemos por un instante lo que sucedería si se produjese la explosión de un artefacto nuclear de 1 megatón (equivalente al poder explosivo de un millón de toneladas de trinirotolueno, TNT) sobre la ciudad de Caracas: el Jardín Botánico es el punto cero (lugar donde se produce la explosión) y de aquí, en kilómetros, desde el punto cero, hay una escala: …uno… dos… tres… cuatro… cinco… que va en todas ¡as direcciones. Allí, en el punto cero, hay una inmensa bola de fuego. Es como si, por un instante, el Sol se posase sobre el Jardín Botánico. Segundos después la onda explosiva avanza rápidamente destruyendo todos los edificios de concreto y acero; la nube hongo se expande aproximadamente hasta unos 5km de distancia del punto cero; todo ser viviente que se encontrase en San Agustín, Las Acacias, San Bernardino, El Silencio, Ciudad Universitaria, Guaicaipuro, Los Caobos, Santa Rosa, Maripérez, Quinta Crespo, Simón Rodríguez, Parque Central,… quedarían completamente calcinados y los habitantes de Sabana Grande, Chacaito, Coche, El Valle, Catia, San Martín, El Paraíso,… experimentarían quemaduras de tercer grado; en un radio de 5km alrededor del punto cero ningún edificio habrá quedado en pie,

¡Con una sola explosión nuclear de 1 megatón!.

Hoy en día hay bombas de más de 800 megatones.

En el segundo caso, es decir, que la explosión se produjese sobre una de las capas de la atmósfera (troposfera, estratosfera, mesósfera o ionosfera), el problema se haría mucho más complicado ya que existiría la posibilidad de que tal detonación destruyese parcialmente la capa de ozono, quedando los organismos vivos expuestos a las peligrosas radiaciones ultravioleta. Cuando las células de un organismo vivo están expuestas a radiación, su propio sistema de protección empieza a reparar las moléculas de ADN (ácido desoxirribonucleico) rotas; en caso de una radiación fuerte se producen dobles rupturas y el sistema de restauración ya no resulta capaz de reparar la molécula; ésta se desintegra y el organismo muere o es sujeto a transformaciones llamadas mutaciones.

En caso de que se produjese una guerra nuclear reducida, que incluyese menos del 1 % del arsenal estratégico, sería suficiente para producir una catástrofe global. Cada explosión nuclear produciría una gran masa oscura de humo. Imaginémonos ahora el impacto de miles o, en el menor de los casos, de cientos de bombas nucleares. Al concluir la guerra las nubes de humo se levantan, se unen y comienzan a cubrir toda la superficie terrestre con un espesor tan grande como para atenuar la luz solar de manera significativa, a tan solo un 1% con respecto a la que actualmente llega a la superficie del planeta. Un astronauta que se encontrase en un satélite en el espacio exterior no podría ver lo que está abajo de la capa de humo y un ser vivo, si es que la radiación le deja vivir, que se encontrase en la superficie terrestre, no podría ver el espacio exterior. Tal situación recibe el nombre de «invierno nuclear».

Algunas de las implicaciones del invierno nuclear serían las siguientes:

  • Las plantas no fotosintetizarían, ya que la cantidad de luz sería insuficiente.
  • Se contaminaría , el aire con cientos de toneladas de sustancias tóxicas provenientes de los incendios de las refinerías, industrias petroquímicas y todas las instalaciones.
  • Las zonas de impacto y sus alrededores se convertirían en inmensos desiertos radiológicos.
  • La superficie del planeta se enfriaría por debajo del punto de congelación del agua.

La carrera nuclear no se detiene. A finales de 1995 y principios de 1996, Francia y China efectuaron varias pruebas nucleares subterráneas, haciendo caso omiso de todas las regulaciones existentes a nivel internacional.

Ahora que conocemos la fisión nuclear procederemos a estudiar las características del reactor nuclear o la naturaleza de las radiaciones: https://www.dragiinfo.com/reactor-nuclear/

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

This div height required for enabling the sticky sidebar