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La Dinastía Tebana (1305-1186 a. de C.) fue inaugurada por Ramsés I, quien no pertenecía a la familia real, sino que era originario de Tanis, en el delta, pero que llegó al trono en edad muy avanzada. Fueron sus inmediatos segui­dores, Sethi I y Ramsés II, quienes desa­bollaron una intensa actividad exterior y reafirmaron el dominio egipcio en Asia frente a las aspiraciones hititas.

Dinastía XIX

La Dinastía XIX Tebana (1305-1186 a. de C.) fue inaugurada por Ramsés I, quien no pertenecía a la familia real, sino que era originario de Tanis, en el delta, pero que llegó al trono en edad muy avanzada. Fueron sus inmediatos segui­dores, Sethi I y Ramsés II, quienes desa­bollaron una intensa actividad exterior y reafirmaron el dominio egipcio en Asia frente a las aspiraciones hititas.
Ramsés I

Los primeros síntomas de crisis se perciben tras el largo reinado de Ramsés II. Su sucesor, Merenptah, tuvo que salvar una peligrosa invasión de tribus libias, pero no pudo impedir que el imperio egipcio de Asia empezara a desmoronarse. En el interior la situación también era preocupante, pues los recursos del monarca eran limitados. Egipto vivió un corto período de crisis, marcado por conflictos internos, desórdenes y usurpaciones. La dinastía se cierra con el reinado de una mujer, Tausret.

XX Dinastía Tebana

El orden fue restablecido con el advenimiento de la Dinastía XX, (1186-1069 a. de C.) También con Sethnakht. Él supo restaurar la autoridad real y los bienes de los templos. Ram­sés III fue su sucesor y el último gran rey del Imperio Nuevo.

El orden fue restablecido con el advenimiento de la Di­nastía Tebana, (1186-1069 a. de C.) También con Sethnakht. Él supo restaurar la autoridad real y los bienes de los templos. Ram­sés III fue su sucesor y el último gran rey del Imperio Nuevo.
Sethnakht

Ramsés III continuó la política de su padre, y reinició los grandes trabajos arquitectónicos. Tuvo que hacer frente a un grave peligro exterior, la invasión de los Pueblos del Mar, que habían provocado la desaparición del imperio hitita. El faraón pudo rechazarlos tras dos victorias, una terrestre y otra naval, y salvó a su reino de una segura destrucción.

Los reinados de los restantes ramésidas. Todos los sucesores de Ramsés III llevan el mismo nombre. Estos asistieron a una progresiva decadencia de Egipto. Aunque todos pertenecían a la misma familia, hubo constantes luchas entre la rama principal y la secundaria, lo que desembocó en un debilitamiento creciente del poder real. La situación llegó a un punto límite con el reinado de Ramsés XI y, cuando murió, el nuevo rey, Smendes deTanis, ya no perte­necía a la XX dinastía.

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