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La materia viva está constituida por sustancias en cuya composición participan los elementos biogenéticos separables por medios físicos adecuados, como filtración, disolución y precipitación; estas sustancias son los principios inmediatos, pudiendo ser sustancias orgánicas, llamadas glúcidos, lípidos y prótidos, y también sustancias inorgánicas, tales como el agua y las sales minerales. Además, en el organismo se encuentran en pequeñísimas cantidades otras sustancias orgánicas (enzimas, vitaminas y hormonas), que desempeñan diversas funciones fundamentales, como veremos más adelante.

El agua

El más importante de los compuestos inorgánicos de la materia viva es sin duda el agua, componente que resulta imprescindible para casi todas las funciones esenciales del organismo.

Cuantitativamente, su proporción en el organismo vivo, por término medio, es del 65 al 70%, aunque estas proporciones varían mucho de unos organismos a otros. Por regla general es más abundante en los vegetales;
hay, sin embargo, excepciones, como las medusas, que están constituidas por agua en una proporción elevadísima (95,39% en Pilema pulmo), mientras que la proporción de agua en algunas semillas de gramíneas,
como la cebada, es muy reducida (16%).

Incluso en un mismo organismo existen variaciones: el aumento de la edad lleva consigo una deshidratación. En los diversos tejídos también varía la cantidad de agua, amentando ésta a medida que se incrementa la actividad fisiológica. Por ejemplo, en la sustancia gris del cerebro la cantidad de agua es del 85%, considerablemente superior a la presente en el tejido muscular (74%) y en el tejido óseo (22%).

Las funciones del agua son múltiples: ante todo, es el medio de transporte de las sustancias que entran y salen de los seres vivos, en la cual tienen que estar disueltas; da flexibilidad y elasticidad a los seres vivos, confiere turgencia a los vegetales y regula la temperatura, a causa de su elevado calor específico, almacenando calor y por tanto amortiguando los cambios térmicos bruscos en los organismos.

Las sales minerales

También presentes en el organismo, las sales minerales, formadas por cloruros, fosfatos, carbonatas y sulfatas de sodio, potasio, calcio y magnesio principalmente, se presentan en cantidades bajas, aproximadamente un 4,3% del peso seco en las células animales y en un 2,5% en las vegetales, cantidad que varía según los tejidos.

Adquieren mayor importancia en la conformación del tejido óseo, constituyendo las formaciones esqueléticas internas (huesos) y externas (caparazones de moluscos, de algas unicelulares, etc.), compuestas por sales
sólidas, especialmente fosfatos y carbonatos de calcio y de magnesio. Las sales minerales también regulan la presión osmótica en relación a la concentración de sales disueltas en los líquidos biológicos.

En el siguiente post procederemos a estudiar las sustancias orgánicas: https://www.dragiinfo.com/sustancias-organicas-y-su-composicion/

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